domingo, 17 de marzo de 2013

Adagio


Enamorarse es algo horrible: es darle a una persona el poder para afectarte del modo que se le ocurra y dejar tu corazón en las manos de alguien que podría aplastarlo cualquier día. No estoy dispuesta a pasar por eso, no de nuevo. Por eso hay reglas en mi juego. Tu juego.

Disfruté con Kristian algo más que un paseo agradable y salimos un par de veces los días siguientes. Fue placentera la sensación que recorrió mi cuerpo al sentir sus labios. No hay duda de que es muy talentoso.

Durante los días siguientes, Carlos apareció muy poco cerca de mí. Creo que me vio con Kristian en los jardines de la universidad, aunque él no fue el único que nos vio. “Aquél” vino a buscarme y nos encontramos mientras atravesaba la Plaza Roja. Preguntó por el muchacho del que me había despedido. Me sentí ofendida por su sola presencia e intenté seguir mi camino, pero él me detuvo diciendo que me extrañaba y que me amaba. Era el colmo. Hace 8 meses hubiera sido feliz al escuchar esas palabras, pero ya era demasiado tarde y ya no confiaba en él. Le pedí que me dejara en paz, que regresara con la que alguna vez fue mi amiga y que la tratara mejor que cómo que me trató.

Gracias a tu fortaleza no he caído en sus engaños. Evitaste que temblara ante su beso venenoso, lograste desprender sus manos de mis brazos y le has pegado una buena bofetada que le recordará no acercarse de nuevo. Te has ganado la libertad…

Olvidé el miedo. Hiciste que todo se volviera fácil y que la culpa se esfumara. Al pasar los días creamos una estrategia muy efectiva: una inocente mirada, una sonrisa casual que esconda las intenciones y una cita que permita generar el deseo. La tentación resultó ser una motivación más divertida durante la conquista que la vulgaridad. El objetivo es apresarlos en un juego de coqueteo y seducción que hasta ahora nadie me ha reprochado, y que te ha valido nuestra pequeña broma de llamarte “cazatalentos”.

Naty es nuestra cómplice y se divierte mucho con nuestras ocurrencias. Ha dado el visto bueno a más de uno y ocasionalmente nos da consejos creativos que se estropean cuando se involucra Ángel. Esa persona es un fastidio. Tiene un carácter de macho engreído que me disgusta. Naty ha propuesto en más de una ocasión intentar pescarlo para nuestra colección de talentos, pero no me parece lo suficiente interesante. Aún así, puede que lo intente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario