Enamorarse
es algo horrible: es darle a una persona el poder para afectarte del modo que
se le ocurra y dejar tu corazón en las manos de alguien que podría aplastarlo
cualquier día. No estoy dispuesta a pasar por eso, no de nuevo. Por eso hay reglas
en mi juego. Tu juego.
Disfruté con Kristian algo más que un paseo agradable y
salimos un par de veces los días siguientes. Fue placentera la sensación que
recorrió mi cuerpo al sentir sus labios. No hay duda de que es muy talentoso.
Durante los días siguientes, Carlos apareció muy poco
cerca de mí. Creo que me vio con Kristian en los jardines de la universidad,
aunque él no fue el único que nos vio. “Aquél” vino a buscarme y nos
encontramos mientras atravesaba la Plaza Roja. Preguntó por el muchacho del que
me había despedido. Me sentí ofendida por su sola presencia e intenté seguir mi
camino, pero él me detuvo diciendo que me extrañaba y que me amaba. Era el
colmo. Hace 8 meses hubiera sido feliz al escuchar esas palabras, pero ya era
demasiado tarde y ya no confiaba en él. Le pedí que me dejara en paz, que
regresara con la que alguna vez fue mi amiga y que la tratara mejor que cómo
que me trató.
Gracias a tu fortaleza no he caído en sus engaños. Evitaste que temblara ante su beso
venenoso, lograste desprender sus manos de mis brazos y le has pegado una buena
bofetada que le recordará no acercarse de nuevo. Te has ganado la libertad…
Olvidé el miedo. Hiciste que todo se volviera fácil y que
la culpa se esfumara. Al pasar los días creamos una estrategia muy efectiva: una
inocente mirada, una sonrisa casual que esconda las intenciones y una cita que
permita generar el deseo. La tentación resultó ser una motivación más divertida
durante la conquista que la vulgaridad. El objetivo es apresarlos en un juego
de coqueteo y seducción que hasta ahora nadie me ha reprochado, y que te ha
valido nuestra pequeña broma de llamarte “cazatalentos”.
Naty es nuestra cómplice y se divierte mucho con nuestras
ocurrencias. Ha dado el visto bueno a más de uno y ocasionalmente nos da
consejos creativos que se estropean cuando se involucra Ángel. Esa persona es
un fastidio. Tiene un carácter de macho engreído que me disgusta. Naty ha
propuesto en más de una ocasión intentar pescarlo para nuestra colección de
talentos, pero no me parece lo suficiente interesante. Aún así, puede que lo
intente.
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